La noche sin orillas

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Escrito por Guillermo

18 noviembre 2008 a 0:37

Escrito en General

La nula vergüenza

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Esta mañana, a las 10.30 horas, ha comenzado en El Rollo de Murcia la continuación de la huelga de los conductores de la empresa de concesionaria del transporte público LatBus. Es la consecuencia al fracaso en las negociaciones entre los trabajadores, los responsables de la compañía y la Dirección General de Transportes, que dirige Carmen Sandoval. De manera que los viajeros de autobús urbano e interurbano se verán afectados desde hoy hasta el próximo jueves –salvo este sábado y domingo–, y de forma indefinida los lunes, jueves y viernes de las siguientes semanas.

El presidente de Latbus de Murcia, José Luis Sánchez, según recoge la prensa regional, explica que no se pueden atender las demandas de subida de salario –520 euros en los próximos tres años– y de reducción de la jornada laboral –de 40 a 36 horas–. Sánchez alega que “en los tiempos de coyuntura económica que estamos sufriendo” (supongo que se refería a que en la coyuntura de crisis económica en la que nos encontramos), “el incremento salarial que exigen los trabajadores es ahora imposible de conceder”. En cuanto a la reducción del horario de sus empleados, esa medida supondría “un 10% más de nuevas contrataciones”.

Ahora bien, ante los argumentos esgrimidos por el presidente de LatBus, cabría preguntarse en qué se gasta el dinero él y la panda de hijos de puta que componen el resto de la directiva de la empresa. (Dinero que han amasado incrementando el precio del billete un 45% sólo a los estudiantes, desde el cambio de la peseta al euro.) ¿Quizá en publicidad inútil y, encima, engañosa, como la editada para ilustrar las marquesinas de las paradas, o la que puede verse en los autobuses con motivo de las fiestas de septiembre? El Ayuntamiento de Murcia parece que también ha puesto parte de las arcas públicas en este marketing que parece preparado ad hoc para contrarrestar los efectos de la huelga. En un póster promocional puede leerse “Te acompañamos, para que disfrutes con la mayor comodidad y confianza”. ¿Ah, sí? Habrá que comprobar la comodidad de los usuarios en estos días de protesta de los conductores.

En cuanto a la confianza, todavía resultan completamente bochornosas las alegaciones de algunos picatostes de LatBus cuando se denunció que habían bloqueado las radios de los autobuses para que se escuchara obligatoriamente la Cadena Cope y Onda Cero. “Es para guardar una línea”, aseguraron entonces. No lo dudo. El hecho de que esto ocurriese antes de las elecciones municipales consolida la certeza de que querían “guardar una línea” ideológica por la que indicar el camino del voto hasta a los viajeros de transporte. Eso es confundir ‘confianza’ con ‘imposición’, concepto éste que casa mejor con la filosofía latbusera.

Supongo que sólo es posible tener nula vergüenza cuando cuentas con un sólido respaldo tras de ti, como es el alcalde de Murcia y el Gobierno regional. De hecho, entre los tres sectores cultivarán bien el asunto en la más cercana de las armonías. Ante los ciudadanos, presentan todo tipo de justificaciones y señalan a los conductores de autobuses como los que “tienen la última palabra”. ¿Qué ha pasado? Comunidad Autónoma, el Consistorio murciano y la cúpula de una gran empresa indican a los afectados que nada pueden ya ante la decisión del colectivo de trabajadores. ¿Cómo puede ser eso?

La respuesta parece sencilla. No piensan conceder lo reclamado por los conductores, saben que los usuarios seguirán utilizando los servicios de manera más o menos regular pese a la huelga y aguardar a que las protestas decaigan con el paso de los días. Los muy ladrones sólo piensan capear el temporal y que la gente no se les cabree mucho hasta que acabe todo. Por el momento, con dos carteles publicitarios les basta. Saben bien que tienen las de ganar.

Escrito por Guillermo

11 septiembre 2008 a 12:49

El pedagogo del tranvía

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3220360 El tranvía está detenido en las proximidades de la antigua estación de ferrocarriles de Murcia. El revisor, un joven vestido con un polo de color rojo Cartagena y unos pantalones negros, reparte los billetes gratuitos de transporte a los viajeros. Desde que se inauguró la línea, el recorrido aún no se ha ampliado y sólo se realizan cuatro paradas en cada uno de los dos sentidos de su itinerario. Aun así, cada día se desplazan más de 3.500 personas por este medio. Por lo menos, el número de mi billete indica que, a las 18 horas, antes que yo han montado ya en el tranvía 3.206 pasajeros.

Un hombre grande llama mi atención. Lo acompañan un niño de unos cinco años y una niña que tendrá cerca de nueve. El adulto, de estatura mayor que 1,8 metros y ataviado con una camisa cuyos faldones están remetidos en unos pantalones cortos de color claro, zapatos náuticos y calcetines por encima de los tobillos. Lleva gafas. Además, su figura está distorsionada por un vientre que sobresale de manera un tanto amorfa y un amplio trasero respingón. Parece un cuerpo dispuesto en zig-zag. Pero no me hubiera dado cuenta de nada de no ser por lo que le estaba diciendo a los pequeños (probablemente no eran sus hijos; aventuro que se trataba de sobrinos suyos, a los que acompañaba a la Biblioteca Regional, puesto que, efectivamente, se apearon en la parada de ésta). Lo cierto es que llegué a su diálogo con los niños cuando llevaba un rato ejerciendo la pedagogía.

En el momento en que el transporte había llegado junto a la vieja estación de ferrocarriles, un grupo de veinteañeros había bajado sin más muestras de llamar la atención de nadie que, posiblemente, su atuendo. Vestían a lo bohemio, o, por lo menos, con un estilo opuesto por completo a como lo hacía el hombre robusto. Llevaban el pelo largo y en ningún momento me apercibí de que produjesen la menor contrariedad a alguno de los presentes. Sencillamente, habían llegado a su destino y salido del tranvía. Cuando éste arrancó con dirección a El Puntal, el probable tío o pariente de los chiquillos agravió a los jóvenes ya ausentes al describir su apariencia al niño y a su, presumiblemente, hermana. Con tono aleccionador, pero a la vez secreteante y aleccionador, aseveró lo siguiente a los pequeños:

–Ésos son, fijaros bien, unos antisistema –a partir de ahí, no desvié el oído de lo que pronunciaba. Tras la observación, miró de manera significativa a sus hipotéticos sobrinos. Como dándoles a entender que no debían olvidar lo dicho en aquel instante.  Ensoberbecido en el papel de tutor moral, prosiguió, convincente y tajante–. Por eso, hay que darles caña.

Entonces, fue como si la ficción invadiera la realidad. Suelo ir leyendo en los autobuses. Pero no lo hago en el tranvía por la brevedad del trayecto. En las páginas de un libro puedo esperar que sucedan este tipo de escenas. Son propias de la literatura, y a veces olvido que ésta es un reflejo de nuestro mundo y de las manifestaciones humanas. Aquella otra escena sucedió en realidad, como un fragmento desgajado del tiempo en el que una parodia entre Aristóteles y Rousseau educara a los futuros ciudadanos del mañana. Me estremecieron las palabras y los ojos de aquel tipo en aquella situación. No recuerdo haber sufrido un escalofrío igual como el que esa tarde me subió por la espalda, con ningún relato inventado. La revelación de la verdad es siempre más contundente.

Sólo espero que aquél niño y su (quizás) hermana crezcan con sin que les hagan mella los reflejos rancios, y que no domine en ellos la impronta envenenada de ese adulto tan desviado en sus certezas. Que no sigan una estela tan recta y unívoca como la de ese tranvía nuestro que, de momento, no va a ninguna parte.

Escrito por Guillermo

7 septiembre 2008 a 13:52

Escrito en General, Historia/s

Rusos

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Vasili Grossman, Liev Tolstói, Anton P. Chéjov, Alexander Solzhenitsyn, Ivan Turgueniev, Nicolai Gógol y Fiodor Dostoievski. El verano en que Rusia ha desatado una feroz guerra relámpago en el Cáucaso, yo descubría la obra de estos artistas rusos, o profundizaba en la de aquellos con la que ya me había familiarizado. Al leer las corresponsalías que publicaban Pilar Bonet y Rodrigo Fernández en El País, y luego, al adentrarme en las diferentes épocas de Rusia que fijaron sobre el papel sus literatos, hallaba en ocasiones (Vida y destino, Hadji Murat, Almas muertas, Archipiélago gulag, Memorias del subsuelo) espeluznantes e infernales semejanzas con la pena del talión que esta superpotencia ha hecho cumplir a Georgia. Rusia ha presentado ante la comunidad internacional su zarpazo como una respuesta a la decisión del presidente de la república ex soviética, Mijail Saaksshvili, de dar un golpe de mano en Tsjinvali, capital de la provincia separatista de Osetia del Sur. La historia terrorífica parece repetirse en esa zona del mundo igual a una fantasmagoría que revisita unos dominios que largo ha conquistó. Tanto sufrimiento no ha podido redimirse en los siglos XIX y XX, y por como comienza el XXI se consolida la certeza de que en él los deudos de la ruina moral que es Rusia tampoco van a ver cumplidas sus esperanzas.

Escrito por Guillermo

5 septiembre 2008 a 11:49

Un siniestro devastador

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20080820elpepunac_44 EFE

La muerte de 153 personas en el accidente aéreo de Barajas que se ha producido hoy es una tragedia ominosa que hoy se ha metido de lleno en nuestras vidas. Había pensado escribir esta noche sobre una novela que compré esta mañana con la ilusión del lector que se anticipa al placer que va a experimentar cuando abra por fin el libro y se sumerja en sus páginas. Sin embargo, en el trabajo he pasado la tarde pegado a la pantalla del ordenador, asomándome a las web digitales de los periódicos. En casa, he seguido pegado a la pantalla del televisor las nuevas informaciones del desastre que se iban dando. Mañana todos los periódicos, nacionales e internacionales, incluido para el que trabajo, lo llevarán en sus portadas. Durante los próximos días, los ecos perturbadores de lo ocurrido se irán prolongando a través de los medios de comunicación a medida que se vaya resolviendo la investigación sobre las causas del siniestro, los muertos sean identificados y devueltos para ser sepultados y los supervivientes evolucionen y abandonen los hospitales.

En la mesilla de mi habitación permanece cerrado el libro, un objeto que como el resto precisa de alguien que haga uso de él para que tenga razón de ser. Después de horroroso accidente del avión de Spanair que había despegado con destino a la Palma de Gran Canaria, un panorama desolador queda tras la vasta ausencia que dejan las víctimas. Sus familiares, sus seres queridos y sus posesiones necesitaban de los fallecidos para tener su razón de ser, y ahora aquéllos deberán preservarla para que no todo resulte perdido. Que la magnitud de esta tragedia no haga olvidar a familiares y seres queridos que tienen su razón de ser. Eso, junto a los supervivientes que se debaten en estado crítico, es lo que hay que salvar a partir de este momento.

Escrito por Guillermo

20 agosto 2008 a 23:40

Escrito en General, Periodismo, Sucesos

Mar Menor

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Comparo el Mar Menor con esos acuarios que son una versión doméstica del gran mundo marino. Al principio de descubrirlo, te deja fascinado ver nadar a los pececillos y tortuguitas, lo decoras con entusiasmo, con pecios y ruinas faraónicas y el primer contacto con sus aguas es casi místico. Pasado un tiempo, la indolencia hace que ya no parezca importar mucho la limpieza de las peceras o la supervivencia de los ‘animalicos’ (que, indefensos, se ven en la disyuntiva de desaparecer o mutar). Puede que en el Mar Menor las medusas campen a sus anchas y que en ciertas playas el agua tenga más calentura que un baño turco. Pero quiero reivindicarlo como el mar de mi infancia y mi juventud. Aquél donde mis padres me zambullían al poco de aprender a gatear y el mismo en que me sumergía por la noche después de salir de fiesta por Lo Pagán. Allí veranean la mayoría de mis amigos, quienes me han mostrado facetas desconocidas del Mar Menor, como la leyenda que esconde la Isla del Barón, la aventura de ir en ferry a la Perdiguera o cómo basta una guitarra para volver más mágica la lluvia de estrellas de las Perseidas.

Escrito por Guillermo

19 agosto 2008 a 22:56

Escrito en General, Historia/s, Murcia

El principito que no renunciaba a ninguna pregunta

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3_2 Cuando el principito hacía una pregunta ya no la olvidaba y la repetía sin cesar a su interlocutor hasta que obtenía una respuesta satisfactoria. Los periodistas tendríamos que aprender la lección de este entrañable personaje creado por el escritor francés Antoine de Saint-Exupéry en la primera mitad del siglo XX. Es más, cualquier periodista que de niño leyese este libro tendría que regresar a él para mantener al día los ideales que transmite el pequeño soberano del asteroide B 612. En su infatigable búsqueda de la comprensión del mundo de los adultos, el principito viaja por distintos mundos y traba conocimiento con un rey solitario, un vanidoso irredento, un cerril hombre de negocios, un melancólico bebedor, un geógrafo sedentario y un farolero entregado a su exigente trabajo. Igual que un intrépido corresponsal de prensa, el principito se va adentrando en las diferentes realidades por donde transita y toma nota de la complicada naturaleza del ser humano. Los adultos olvidan al crecer lo que Wordsworth resumió así: el niño es el padre del hombre. De ahí proceden la mayoría de distorsiones que el principito achaca a la extrañeza propia de las personas adultas.

De Sain-Exupéry, literato y aviador, escribió esta obra infantil para el niño que fuimos y al que no debemos dejar en el olvido. Los periodistas funcionamos preguntando. Somos curiosos y en teoría tenemos una perspicacia más desarrollada para “ver” cosas que pasan desapercibidas para un cierto común de la gente. De pequeños seguro que éramos todos tan preguntones como el que más. Pero, como es ley de vida, crecimos y nos convertimos en hombres extraños y complicados a ojos del infante que una vez fuimos. En muchas ocasiones, algo que tiene que chocar a ese niño que habita aún dentro nuestro es por qué al crecer renunciamos a algunas preguntas una vez que las hemos hecho. Por qué nos conformamos con las evasiones y contestaciones masivas de políticos, poderosos y adinerados. Por qué en el pasado no cejábamos hasta tener respuestas que nos satisfacieran y ahora, cuando somos adultos, participamos de un sistema en el que está aceptado decir generalidades y palabras vacuas a preguntas con las que inicialmente pretendemos ampliar nuestro conocimiento sobre algo que queremos comprender mejor para transmitirlo.

Volviendo a leer El principito he sentido como si yo mismo hace casi veinte años me estuviera señalando con un dedo aleccionador.

Escrito por Guillermo

31 julio 2008 a 23:52

Más de 900 perros y gatos condenados a morir en un mes

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En un mes quedará cerrada una protectora de animales de Sangonera la Verde subvencionada por el Ayuntamiento de Murcia que ha funcionado sin licencia durante 18 años. Se trata de una perrera que ha sido expedientada por el hacinamiento en el que mantiene a los animales. Así, en ese plazo se sacrificará a los perros y gatos que la protectora –no tanto, como ha demostrado por sí misma– alberga en caso de no ser adoptados, más de 900 animales. Tras haber permanecido en condiciones paupérrimas de vida, estos perros y gatos están condenados a morir dentro de unas semanas. Antes de quedar clausurada, la perrera jugará un papel final como fábrica de muerte. 900 animales. Un número que tardamos poco en pensar y menos aún en pronunciar. Muertos en un visto y no visto. Pero que se pongan 900 cadáveres en fila, uno detrás de otro, para comprobar si pueden verse todos tan rápido como somos capaces de pensar o pronunciar la cifra. Si no apartamos la mirada, si no echamos un vistazo huidizo, esa cadena fúnebre de cuerpos nos lleva un tiempo poder observarla en toda su longitud macabra.

Si alguien lee esto y está pensando en adquirir una mascota, aunque no sea de Murcia, que piense en no comprarla en una tienda, sino en adoptarla de una perrera, de ésta en concreto si le fuera posible. No llaman por nada al perro, en cuyos ojos se les transparenta el alma, el mejor amigo del hombre. A quienes los maltratan, a quienes los matan, no me importaría dispensarles métodos semejantes a los que ellos emplean con estos animales. A los muy cobardes.

Escrito por Guillermo

29 julio 2008 a 23:48

Escrito en Animales, General, Murcia

El ojo del periodista

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La Gran Vía de Murcia presentaba este aspecto el pasado viernes, a causa de las obras de habilitación del parking de la avenida Libertad. Como el cauce de un río seco, esta carretera por la que circulan a diario miles de vehículos se ha convertido en un territorio vedado desde hace más de dos semanas. El tráfico ha sido desviado e incluso las personas tienen como inaccesible este gran espacio de asfalto que sólo se veía casi desierto en los domingos de los meses de verano, debido a que la mayor parte de los murcianos se habían ido a otros sitios para alejarse de una ciudad que poco puede ofrecer a quien tiene vacaciones, aunque sea sólo por un día.

Hice la foto con mi teléfono móvil, sobre las 14.25 horas, aproximadamente. Entonces ignoraba que por la noche iban a regalarme una nueva cámara de fotos con la que sustituir a otra cuya pantalla LCD rompió mi hermana hace un mes; un aparato con casi seis años a mi lado, casi nada, y que me había acompañado en todos mis viajes de ese tiempo a esta parte, incluyendo Turquía. “Un periodista tiene que tener una cámara de fotos”, me dijo la persona que en la noche del viernes me sorprendió obsequiándome con una brillante Nikon Coolpix L16 (aunque yo me hubiera comprado una Reflex, no la valoraría tanto como a esta que me han regalado). A partir de ahora, podré hacer mis primeras fotos como periodista con ella, y no con el móvil, como es el caso de la de arriba.

Gracias, S.

Escrito por Guillermo

21 julio 2008 a 22:43

Tolstói en TVE-1

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A los lectores de Tolstói y a cualquiera que le apasionen las historias épicas y eternas les recomiendo la serie de televisión basada en Guerra y paz que está emitiendo TVE-1 los jueves y viernes a partir de las 22.00 horas. Se trata de una gran producción europea que adapta la novela de este ruso padre de las letras universales. Como se desarrolla a lo largo de varios capítulos, la larga narración y los innumerables personajes de este libro de más de dos mil páginas tienen mejor cabida y tratamiento que en las versiones cinematográficas, en las que el tiempo para contar las líneas más importantes del relato era más reducido.

De modo que este verano no se podrá decir aquello de que la programación televisiva en la época estival es una basura. Por lo menos, dos noches a la semana estamos salvados del idiotismo catódico en lo que se refiere a entretenimiento.

Escrito por Guillermo

16 julio 2008 a 23:43

Escrito en General, Libros, Televisión

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